viernes, 30 de enero de 2009

Amañados concursos de Arte


Estoy convencida que la mayoría de los concursos de Arte son arreglados, para que determinadas personas sean beneficiadas con fama, gloria y dinero.

Muchas veces hemos escuchado sobre los concursos de arte, organizado por distintas entidades, centros de estudios, universidades o centros culturales, sin embargo, los resultados casi nunca son los esperados. Generalmente en el momento de la premiación se observa que los ganadores saludan muy efusivos y con muchas palabras de agradecimiento a los jurados, debido a que casualmente fueron sus profesores en alguna oportunidad.


Es sabido que el alter ego de los artistas es ser aplaudido por sus obras, por el deseo de trascender, sin embargo, son pocas las veces que logran una posición en el medio y menos en el extranjero, limitándose a ser profesores del arte, conferencistas y hasta jurado de concursos.

Estas personas, alguna vez tuvieron la oportunidad de presentar sus obras, la mayoría de veces gracias a sus contactos, sin embargo, al parecer pocas de ellas fueron conocidas, o no tuvieron el nivel que ellos creyeron.

Como protagonista, a lo largo de mi vida, participé en distintos concursos: escultura, pintura, cuentos y poesía, teniendo como norma hacerlo sólo si mis obras eran devueltas, pero para los concursos literarios debí idear distintos métodos para comprobar si mis escritos eran leídos por los miembros del jurado, es así que mediante algunos secretos, que no voy a revelar, llegué a la conclusión que pocos jurados leen el material del concursante, a pesar que las instituciones de prestigio les pagan para que lo hagan.

Principalmente, debido a que los jurados, que son profesores, saben las técnicas de enseñanza que han aplicado en aula, y se limitan a buscar entre los documentos presentados a aquellos que reúnan dichas condiciones, cabe mencionar que también pueden solicitarle el seudónimo a su alumno, para simplemente darlo por ganador. Lo que me ha llamado la atención es el tema de las menciones honrosas, decidido a veces por personal de confianza de dicho jurado, quien si lee o revisa parte del material, o el recomendado por éste.

En la premiación, el que se muestra más feliz que el ganador, siempre es el jurado, porque uno de sus alumnos logró la victoria, lo lamentable es que cuando el premiado cree que fue elegido por su obra y no por haber sido alumno del jurado, al observar la mínima o nula reacción del público ante su proyecto, lo desconcierta, y la mayoría de veces termina regalándolos.

Hace unos años tuve una curiosa experiencia, en un establecimiento miraflorino, un escritor, poeta y periodista presentaba su tercer libro de poemas, el local estaba repleto, unas doscientas personas, todas con el poemario bajo el brazo, la presentación tuvo excelentes disertadores, al final del evento llegó el brindis; yo me entretuve con una amiga a la que no veía hacía tiempo, al final de la velada ambas volteamos y nos dimos cuenta que casi todos se habían retirado del local quedando muchos poemarios sobre las mesas, como porta vasos, sin abrir, sobre las sillas, además el vigilante y el cuida carros tenían cada uno media docena de ellos, etc.


Para evitar suspicacias, me reservo el nombre del restaurante y del autor, pero yo quisiera saber si alguien de los que adquirieron el libro (que costó S/.35.00) lo leyó o lo recomendó, y si alguno de los poemas escritos está en la memoria o en el corazón del lector.
Por ello mi lema es :” Que es peor que no vender un libro, venderlo y que nadie lo lea”.


Fotografías obtenidas del internet

sábado, 17 de enero de 2009

Calle Martinez de Pinillos y Carlos Zegarra



La misma calle: Martínez de Pinillos y Carlos Zegarra



El Pacayar de Larrion, en el distrito de Barranco, estuvo ubicado entre el Pacayar Premio Real, la avenida Bolognesi (hoy Grau), limitando con la actual calle Sucre, y hacia el acantilado barranquino.



Hacia finales del siglo XVIII, toda esa zona estuvo prácticamente deshabitada, aunque existieron restos de algunas viviendas, ubicadas a la altura de la actual avenida San Martín, y al borde del acantilado.



Durante la década de 1880, una zona de ese Pacayar se convirtió en los terrenos de Domeyer.


A principios del siglo XX, la zona fue urbanizada, trazando los linderos de la primera cuadra de la avenida San Martín, y las calles Martínez de Pinillos, Colina, Ugarte, Génova, Junín, y sobre todo la zona del Malecón de los Ingleses.


La calle Martinez de Pinillos, empieza a la altura de las cuadras 6 y 7 de la avenida Grau, con destino al malecón.


Al año 1935, la primera y única cuadra Martinez de Pinillos había sido edificada, con residencias de una y dos plantas. Por alguna razón, sólo existe una cuadra con ese nombre.



En el año 1921, se distinguían tres residencias en el lado impar de la primera cuadra de la calle Martinez de Pinillos, casas que aún se encuentran en buenas condiciones


Algunas edificadas con dos plantas, pero la mayoría de un sólo  piso.


A pesar de no ser consideradas patrimonio monumental del distrito de Barranco, esas casas se encuentran en buenas condiciones.


Algunos predios, como el de color celeste, le agregaron el segundo piso, hecho algo delicado, debido a que esa construcción es de adobe y caña.


Otras residencias, mantienen su misma fisonomía por décadas.


Preservándolas con algunas modificaciones, que pocas veces son notorias.



Una de ellas con el número 127,  permanece tal y como la edificaron.



Igual que la ubicada en la esquina impar con la avenida San Martín, que ha tenido variaciones en su interior, pero la fachada está idéntica.


Mientras que esta residencia, ubicada en la esquina impar, permanece igual.


Por esos años, ya se había arborizado el parque Mariscal Castilla, ubicado entre el malecón Sousa y la calle Carlos Zegarra, que es el nombre que recibe la calle Martínez de Pinillos, cruzando la avenida San Martín.


La residencia, cuya puerta principal está ubicada en la calle Junin, con frente al parque Castilla, había sido construida alrededor de la década de 1920, habilitando el garaje sobre la calle Carlos Zegarra.


Por la misma fecha, década de 1920, en toda la calle de numeración par de la cuadra Carlos Zegarra, ya se habían edificado varias residencias, mientras que en la cuadra impar sólo habían un par de casas, además de la zona posterior de la ubicada sobre la calle Junín.



En la década de 1970 se construyeron varias casas en la segunda cuadra de la calle Carlos Zegarra, viviendas sin algún valor monumental.



Con el transcurso del tiempo, varias de las residencias tanto de la calle Martínez de Pinillos, como de la calle Carlos Zegarra, fueron consideradas Patrimonio Monumental.


En una de esas residencias, funcionó un colegio en la década de 1980


La otra, hasta hace unos años estaba rodeada de áreas verdes, y dos inmensas palmeras.


Una antigua vista de esas residencias.





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sábado, 10 de enero de 2009

Calle Centenario de Barranco



Hacia mediados del siglo XVIII, lo que hoy es el distrito de Barranco, fue dividido en fundos, llamados Pacayares. Si bien, los principales pobladores de Barranco, se establecieron alrededor de la actual Bajada de los Baños, existían muchos asentamientos humanos cerca de las rutas del río.



Ha finales del siglo XVIII, la zona conocida como Pacayar de Premio Real, era habitada por nativos, principalmente en los límites con la Quebrada de Armendáriz, así como a la altura de la actual calle Centenario, que, por la poca pendiente, permitía acceder a la playa, por la necesidad de tener cerca al mar por los recursos marinos y además para obtener el agua de los chorrillos.

Sin embargo, hasta la década de 1930, como aún no estaban delimitadas esas calles, porque ser una zona con pendiente, era necesario material especial para poder edificar las viviendas, sólo habían algunas residencias en la Alameda Saénz Peña.


La calle Centenario

La calle Centenario, es un sendero con varios grados de inclinación, prolongación de las avenidas Nicolás de Piérola, Balta, Jorge Chávez y Franklin Roosevelt, estas últimas en el distrito de Surco.


Al parecer, en algún momento en la historia, el cauce de algún río transitaba por esa zona, desembocando en la profunda quebrada, del actual parque Diez Canseco.


Todo ese sendero y parte de la quebrada, fue rellenada y aplanada entre las décadas de 1930 y 1940, por los propietarios de las residencias vecinas, con la finalidad de ampliar los linderos.


Hasta la década de 1920, al parecer, toda esa era un área agrícola, y al parecer, solo existía una residencia, en medio del terreno.


La calle Centenario, empieza entre las cuadra 10 y 11 de la avenida Grau.
Tiene solamente tres cuadras, las cuales, hasta hace unos años, fueron zonas exclusivamente residenciales. 



En la esquina de dicha calle con la avenida Grau, edificó su residencia el que fuera alcalde de Barranco, don Manuel Montero Bernales. 
Durante mucho tiempo fue la única vivienda en toda la calle Centenario.



Con el transcurrir de los años, en la misma calle de numeración impar, se edificaron otras dos residencias con amplios jardines, las cuales fueron demolidas hacia finales del siglo XX.



En la primera cuadra de la calle de numeración par, se edificaron varias casas de menor extensión, pero siempre manteniendo las zonas de áreas verdes en el retiro y en el interior.



A principios de la década de 1920, en la segunda cuadra de calle del lado impar, se edificó una mansión, ubicada en esquina con la calle Tacna, la cual se conserva a la fecha.


Esta casa tenía un túnel subterráneo, el cual permitía acceder al mar.



A mediados del siglo XX, se inició la construcción de viviendas al lado impar de la segunda cuadra. La mayoría de casas aún se mantiene.


En el lado impar, fueron pocas las residencias construidas, lugar donde en el futuro, se establecería la iglesia y el colegio Santa Rosa.


En los años 1923, en el lado par de la tercera cuadra, se construyeron varias hermosas residencias, con el diseño típico de ésa época, las cuales incluían también una zona de la calle Tacna.


La casa ubicada en la esquina de la calle Centenario y Tacna, a la fecha, mantiene la misma estructura arquitectónica, la cual lamentablemente no forma parte del patrimonio monumental del distrito de Barranco.


Las hermosas casas estilo colonial, fueron edificadas por la Oficina Técnica de Construcciones.


Algunos meses después, en el terreno hacia el malecón, se construyeron varias casas, con el mismo diseño arquitectónico de las primeras.


Sin embargo hacia principios del siglo XXI, casi todas esas casas han sido modificadas o desaparecidas.


En la tercera cuadra del lado impar, se edificaron varias casas, debiendo acondicionar una loma, para paliar la pendiente, habilitando una hermosa escalera, que se mantiene a la fecha.



Estoy investigando sobre la ruta del túnel subterráneo construido en esta residencia, que llegaba hasta el océano.


Fotografías sin firma : Derechos Reservados




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