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martes, 22 de abril de 2014

Playa Barranquito siglo XX


He escrito varios poemas al mar, en especial a mi añorada y casi desaparecida playa Barranquito, a la que frecuenté miles de veces, en especial los fines de semana de las cálidas tardes de invierno, mientras residía en el distrito de Barranco.

Inmensas playas de arena, chorrillos de agua dulce en las laderas, manantiales entre la pista y la arena, y sobre todo un mar cristalino era el destino desde la Vía Expresa del Paseo de la República, hasta principios del siglo XXI, en que toda esa área de esparcimiento se cedió a los vehículos automotores y a los locales comerciales.


Justo a medio día, acostumbraba descender por la Alameda Sáenz Peña, aunque a veces también lo hice por las rutas de la Quebrada de Armendáriz, el Puente de los Suspiros y una que otra vez por la avenida el Sol. 

Pero por la Alameda sólo necesitaba de 5 minutos para llegar a la pista, y si había poco tráfico requería de un minuto más para llegar a la arena, y disfrutar de la playa.


El proceso de subida, era similar, aunque requería de al menos 8 minutos para lograr la cima, además de ser pendiente, había practicado varios deportes durante mi estadía, y ya estaba cansada.


Acostumbraba disfrutar de la arena, en medio de varios tablistas, que esperaban para aprovechar las continuas olas de la hermosa playa, mientras casi un centenar de tablistas ejercía su deporte favorito.

Aún si el mar estaba calmo, al menos medio ciento de deportistas, también permanecían dentro y fuera del agua, para disfrutar del ambiente.


 “Desciendo la cuesta a Barranquito, 
mientras bajo tierra y piedras quito, 
junto al espigón revientan olas, 
nadar por horas en el mar, a solas".


Producto a la Venta, modelo para armar de las naves Star Trek Adversarias :
Naves Romulana Warbird, Ferengi Marauder & Klingon Bird of Prey.



Son los versos de mi poema “Barranco”, donde relato que mi lugar preferido para bañarme, era junto al espigón, que dividía las playa Barranquito con Los Pavos.


Cuando mi reloj biológico marcaba las 4 de la tarde, con tristeza y muchos deseos de volver debía subir la cuesta, para retornar al día siguiente o el próximo fin de semana.


Pero antes, me enjuagaba en un pequeño manantial que se había formado con el agua que emanaba del acantilado, entre la arena y la vereda, y hasta más o menos principios de la década de 1980, con los chorrillos de agua entre el canto rodado de la ladera.


Aun ahora fluye el agua pura desde el río Surco, a un lado del espigón, se puede apreciar el agua de manantial, que es bebible, y que fue utilizado por los primeros pobladores del distrito de Barranco.



Barranquito es una playa ubicada en el Circuito de Playas de la Costa Verde, del distrito de Barranco.



Se puede acceder por varias rutas, la más rápida, es descendiendo el Circuito de Playas, y girando hacia el lado izquierdo, la primera playa recibe el nombre de “Las Cascadas”, y la siguiente es “Barranquito”.


En la década de 1980 se instalaron varios módulos deportivos, algunos para practicar deportes múltiples y una para el juego de la paleta Frontón, la cual se mantuvo hasta principios del siglo XXI.


Malas autoridades decidieron concesionar esta hermosa zona de nuestra bahía para fines comerciales, y perdimos nuestras playas.


Ubicada entre dos espigones, se encuentra al lado izquierdo, ello permite que las olas revienten hacia ese lado, lo cual la hace muy atractiva a los que practican la tabla hawaiana.

 

Las olas de la playa Barranquito, son del tipo rompiente en la punta, y están disponibles durante todo el año, a menos que el mar este calmo.


Pero el proceso de las olas, es también en forma de tubo, lo que permite practicar otro tipo de deportes acuáticos, como el surfboard y deslizamientos libres.


Desde que se habilitaron los rompientes, se convirtió en una playa de arena, la cual tenía una extensión de al menos 30 metros desde la orilla, hasta la pista


Quizá debido a los chorrillos que emanan desde el acantilado y a la filtración del agua de las laderas, se formó un pequeño riachuelo, que proviene de los ríos de la ciudad.


Una vista personal captada en el año 1986 de la playa Barranquito, que permite apreciar parte de la pendiente de la ladera, a la altura del Malecón Sousa - Alameda Saenz Peña.


Playa Barranquito 1984




miércoles, 22 de febrero de 2012

La playa Barranquito y las rutas hacia el mar


Si los nuevos ciudadanos barranquinos, supieran que la playa Barranquito recién existió hacia finales de la década de 1960, y que para acceder a ella se debieron realizar muchos trabajos así como una importante inversión, quizá hubieran participado en las campañas para evitar que fuera malograda e invadida por empresas de comida.


A inicios de la década de 1960, mientras se construía la Vía Expresa, toneladas de tierra fueron derivadas hacia los acantilados de las playas barranquinas y miraflorinas, pero como para llegar hasta esas zonas no era fácil, debido a que no existía alguna vía de comunicación, fue necesario habilitar el acceso, mediante la Quebrada de Armendáriz.

Además es importante recordar que desde finales de la década de 1960 y principios de la década de 1970, fueron necesarios cortes importantes en las laderas, recortando los acantilados de casi toda la costa limeña.





Toda esa zona de la quebrada, era un área fértil en frutos, pero que habían dejado de ser utilizado como tal, para acondicionar la que sería una nueva ruta hacia el mar.

Inicialmente se afirmó el terreno de la pendiente, para el acceso del tránsito de vehículos pesados, canalizando el río Surco, para evitar que se malogre los trabajos de la nueva trocha.

En la ruta, se debieron emplear explosivos para lograr el ancho deseado para la fluidez vehicular, y eliminar algunos inmensos muros de piedra, producto de la erosión del mar.


Una vez con acceso a la costa, se volvió a dinamitar las laderas de ambos distritos, para lograr un sendero seguro, construir un talud para evitar el desprendimiento de las piedras, así como instalar los sistemas de agua y desagüe, y energía eléctrica.

Hacia finales de la década de 1960, la pista estaba afirmada, y era una ruta segura para acceder hacia los Baños de Barranco.



Para extender las playas y arenarlas se construyeron espigones o rompeolas, en las orillas de ambos distritos, y entre aproximadamente cada 400 metros, se instaló sobre el mar, y en línea casi recta, inmensos bloques de roca, que delimitaron los distritos; otorgándole la comunidad un nombre a cada playa ubicada al lado de un espigón.

A pesar de los dinamitazos, los manantiales de agua cristalina continuaron filtrándose a lo largo de todas las laderas, formando curiosas cuevas donde se empozaba el agua, y por esa insistencia, llegaban a la orilla del mar, aunque previamente se formaban unas hermosas lagunas de agua dulce, entre las nuevas pistas y la arena.



A principios de la década de 1970, el tránsito vehicular aumentó, esa disponibilidad permitió acceder con más facilidad al mar, pero el resultado motivó la destrucción de los Baños de Barranco, porque era necesario ampliar el número de carriles para los vehículos, y con ello, reducir en cierta proporción las áreas de playas.

Es irónico pensar, que se habilitaron las rutas hacia el mar, para que aparentemente los ciudadanos tengan acceso a un área de esparcimiento, lo cual duró muy poco tiempo, porque todas esas rutas, se han convertido en otra Vía Expresa.










LA PLAYA BARRANQUITO Y LAS RUTAS HACIA EL MAR - POR FÁTIMA RODRÍGUEZ SERRA

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LA PLAYA BARRANQUITO Y LAS RUTAS HACIA EL MAR


He escrito varios poemas al mar, en especial a mi querida y casi desaparecida playa Barranquito, a la que frecuenté miles de veces, en especial los fines de semana de las cálidas tardes de invierno, mientras residía en el distrito de Barranco.


Justo a medio día, acostumbraba descender por la Alameda Sáenz Peña, aunque a veces también lo hice por las rutas de Armendáriz, el Puente de los Suspiros y una que otra vez por la avenida el Sol, pero por Sáenz Peña estaba a 5 minutos, entre mi casa y la playa, sólo 5 minutos para llegar al mar.


Luego a nadar por horas a solas junto al espigón donde revientan las olas, parte de la letra de mi poema “Barranco”, y cuando daban las 4 de la tarde, con tristeza y muchos deseos de volver debía subir la cuesta, para retornar al día siguiente o el próximo fin de semana.


Ninguna de las fotografías que incluyo en este post son mías, la primera, donde está mi sobrina Paola, fue captada por mi papá, días antes de irse, es su última fotografía.


Los invito a disfrutarlas.




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