domingo, 22 de junio de 2014

Malecon Castilla del distrito de Barranco


El Malecón Castilla, durante muchos años fue una de las más pintorescas calles del distrito de Barranco



Fue muy famosa, por ubicarse el taller de los hermanos Julio y Fortunato Cesar Burgos, artistas plásticos, que realizaban hermosos trabajos en madera.
  

Hasta la década de 1940, no existía una vía de ingreso a la calle Castilla (antes llamada Ricardo Ríos Fajardo), desde la avenida Pedro de Osma (antigua Carretera a Chorrillos). 



Para ingresar al malecón Castilla, era preciso hacerlo por la calle Ayacucho o Melgar.
A ese año, existía una vivienda en la esquina de la calle Castilla con Melgar, y en la siguiente cuadra, varias edificaciones con destino hacia el malecón. 



No existía alguna vivienda sobre el lado derecho del malecón Castilla, sin embargo si se habían construido varias casas en la Bajada de los Baños, con destino a las Playas de Barranco, por las cuales se puede acceder gracias a la Bajada de la Oroya.

Fotografía Derechos Reservados
El malecón Castilla tiene una amplia pista, diferente a las estrechas calles barranquinas, quizá porque la mayoría de las edificaciones se realizaron sólo al lado izquierdo.

  

A principios de la década de 1940, muchas de las casas ubicadas sobre la avenida Pedro de Osma con frente al parque Municipal de Barranco, fueron expropiadas, para construir una pista que de acceso a dicha calle desde la avenida. 
En el proceso, algunas casas fueron divididas en dos, afectando la habitabilidad de muchas familias. 



Por esa razón la numeración de la primera cuadra empieza en el malecón, y la segunda es la que se encuentra al lado de la avenida Pedro de Osma.


Con el tiempo, se edificaron amplias residencias, de uno y dos pisos, todas con vista al mar, una de las cuales construyó en sendero subterráneo hacia la ladera.


En dicha ladera, sobre la Bajada de los Baños, se habilitó varias habitaciones en distintos niveles, rodeadas de amplios jardines, árboles y flores.


Ese espacio siempre luce muy bien cuidado, porque acostumbran realizar eventos y desfiles de modas.


Sin embargo el resto del acantilado luce totalmente seco.





Fotografía obtenida de Google Maps

Fotografía obtenida de Google Maps

Fotografía obtenida de Google Maps


domingo, 15 de junio de 2014

Luces en el agua





La luz biológica, o bioluminiscencia, en las olas es el producto de microorganismos marinos conocido como dinoflagelado.





Cuando el dinoflagelado flota, hace que el movimiento del agua circundante envíe impulsos eléctricos en torno a un compartimento lleno de protones dentro de los micro organismos.

 



Los pulsos eléctricos abren los canales de protones sensibles al voltaje, lo que provoca una serie de reacciones químicas, que en última instancia, activan una proteína llamada lucíferas que produce la luz de neón azul.





Varias especies de fitoplancton son bioluminiscentes, y sus luces se pueden ver en todos los océanos del mundo.





La bioluminiscencia puede ser también una forma de defensa de las formas de vida, porque algunos dinoflagelados pueden producir toxinas dañinas para los peces, los seres humanos y otras criaturas.



Algunas mareas rojas también contienen fitoplancton que emiten destellos de luz cuando se agita.



El fitoplancton brillante crea aglomerados y filamentos de luz a medida que llegan a tierra.



Nuestro planeta está lleno de lugares mágicos, y una de las más hermosas maravillas naturales son los fenómenos bioluminiscentes que ocurren en varias bellísimas playas. Pero también es posible encontrarla en los jardines criaturas bioluminiscentes: las mariposas.





Las ciudades donde existe este tipo de efectos, se encuentran en : la isla Okayama, en  Japón, porque las playas alrededor del mar Seto Inland, se torna en tonos bioluminiscentes durante el verano.





En San Diego, California, cada dos años, una marea de algas rojas iluminan la playa con el tono azulado.





Vieques, una isla que forma parte de Puerto Rico, debido a la gran cantidad de plantas marinas bioluminiscentes se puede apreciar este espectáculo.



Las arenas de Primrose en Tasmania, en la bahía Preservation, por efecto del plancton, que pueden ser vistas durante la noche.



Las Islas Maldivas, en el océano Índico, es el mejor lugar para admirar las luces bioluminiscentes, gracias a los seres conocidos como ostracod crustaceans, los efectos pueden verse por mucho más tiempo.



  


Fotografías obtenidas en la web

viernes, 6 de junio de 2014

Malecón Cisneros: parques Amor y Raimondi


El malecón Cisneros se inicia a la altura del parque Grau en el distrito de Miraflores.


Tiene alrededor de 14 cuadras y culmina justo antes de llegar al Puente Villena. Es una de las zonas más hermosas del distrito de Miraflores, tanto por sus áreas verdes como por su vista al mar.


El presente artículo analizará la zona del malecón Cisneros que se inicia a la altura de la cuadra 9 de la calle Francia y del mismo malecón.


La razón, es porque la instalación del otrora, Centro Promotor Terrazas, prácticamente bloqueó la vista al mar desde el malecón miraflorino.


A principios de la década de 1920, el malecón Cisneros era un área prácticamente ignorada por los residentes miraflorinos.

Fotografía Derechos Reservados
Existían algunas delimitaciones de senderos, en forma de triángulo, pero parecía que hubieran sido áreas de cultivo.


Las laderas del malecón tenían profundas quebradas, una a la altura de la calle Carbajal, donde ahora se encuentra el centro de tenis, otra a la altura del final de la actual calle Roma, y una tercera a la altura de la intersección de las calles Italia y Zavala.


Los acantilados eran muy verticales, no siendo posible el acceso al mar de manera sencilla.


Pero, al revisar la quebrada cerca de la calle Carbajal, parecía que los pobladores había logrado vencer al cerro, y lograr un paso seguro, para el acceso al agua, que también caía en forma de chorrillos por toda la ladera.

Fotografía Derechos Reservados
Antiguas fotografías demuestran que hacia la década de 1950, a la altura de dichas quebradas,  aún corría el agua de regadío o de los canales subterráneos, propios de la ciudad de Lima, quizá por ello se empezó a denominar a esa zona “Costa Verde”.


Hacia la década de 1960, toda la zona, actualmente conocida como el parque Raimondi, era un área baldía.  A finales de dicha década, se sembraron plantas y algunos árboles en esa zona del malecón, debido a que se empezaron a construir viviendas, en especial entre las calles Francia y la nueva avenida Aviación. Casi ninguna de las viviendas tenía vista al mar.


Y otro pequeño jardín en la zona donde actualmente se encuentra el Parque del Amor.


En el año 1973 se instaló el Faro de Miraflores, en la Plaza del Navegante, adornando aún más las áreas verdes alrededor. La luz del faro alumbraba todo alrededor, trayendo algunos problemas a los vecinos del malecón.



En la década de 1980, a la altura de la calle Roma, se colocó un monumento en homenaje a Antonio Raimondi, rodeando la zona con áreas verdes, pero dejando el acantilado con tierra.
El monumento está ubicado con vista a la pista del malecón.


Aún quedaba libre toda una amplia área donde se colocaron diversos negocios, como un tobogán gigante, desarrollando diversos espectáculos que fueron transmitidos por televisión.

Fotografía Derechos Reservados
Hacia finales de la década de 1980, se concesionó por 25 años, al club Terrazas, una amplia área para fines privados, en dicha área antes había dos canchas múltiples, que fueron eliminadas, y sobre todo que los vecinos teníamos acceso a la vista al mar.


A principios de la década de 1990, a raíz que se empezaba a poblar toda esa zona del malecón, y las calles adyacentes, los encargados de la administración del Faro, decidieron bloquear con una planta metálica, la intensidad de la luz que daba hacia las zonas de viviendas.


En febrero de 1993, se inauguró el Parque del Amor, a unos metros del puente Villena, sembrando plantas y árboles a los lados, pero manteniendo los senderos de tierra.

Fotografía Derechos Reservados
Hasta principios del siglo XXI, junto a  la zona donde se encuentra el parque Raimondi, existía un par de canchas múltiples para practicar diversos deportes y otra más grande para fulbito, en medio de algunas áreas verdes. Como no existían cercos de seguridad, muchas veces las pelotas se iba al mar.
Por esa época, y en esa zona, se empezó a practicar el deporte del parapente, empleando la cancha de fulbito de concreto, para los despegues y aterrizajes.


Era una zona demasiado insegura para practicar el parapente, pues existía una cerca de madera al borde del acantilado, lo cual provocaba que las personas que estaban disfrutando del mar, se perjudicaran por los deportistas del parapente, y las pelotas de futbol.

Fotografía Derechos Reservados
 En el año 2005, se eliminaron dichas canchas y se remodeló toda esa zona, a excepción del parque del Amor. La refacción demoró casi un año, convirtiéndose en un parque ecológico, con más de 35,000 metros cuadrados. Sembrando arbustos y laberintos con flores de colores,


colocando pinos, palmeras y otras variedades de árboles, 
una pileta iluminada, que adornaba el paisaje.


miradores con vista al mar, 


varios mini gimnasios, juegos infantiles y una ciclovía al borde del malecón.


Entre el parque Raimondi y el parque del Amor se colocó el parapuerto, supuestamente de uso exclusivo para el uso del parapente, pero durante las madrugadas, varios grupos de gimnasia y otros deportes, se colocan en la zona.


 El Parque del Amor, es la única zona que tiene servicios higiénicos y un pequeño kiosko de productos varios y algunos recuerdos.
Y a unos metros se encuentra una caseta con información turística.


Lamentablemente la pileta dejó de funcionar hace varios años.    
Fue totalmente tapiada, aunque el lugar continua siendo muy hermoso. 

 
Desde donde se pueden apreciar los más extensos y bellos atardeceres, inclusive durante el invierno. 
  

Artículo y Fotografías firmadas pertenecen a Fátima Rodríguez Serra


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