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martes, 22 de octubre de 2024

Historia de Barranco siglo XXI


Debido al aumento de la población en el distrito de Barranco, y la importante cantidad de centros educativos, se creyó conveniente tener áreas de esparcimiento y deportivas, debido a que el sendero hacia las playas las playas no era muy seguro durante los meses de invierno.

Por ello mediante Ley No 9866 del 17 de diciembre de 1943, se creó una contribución sobre los terrenos y fincas situados en la ciudad de Barranco, pagaderos por todos los propietarios y residentes, con destino a la formación de parques y campos deportivos en dicha ciudad, conocida como la "Ley Barranco", el objetivo era contar con un área pública para la práctica del deporte y el disfrute por parte de los vecinos del distrito.

En los terrenos adquiridos se instaló el Zoológico (1947 a 1970); una primorosa casa de dos niveles, llamado posteriormente Centro Cívico (1945 a 2001), el cual tenía un singular paseo con dos puentes de madera que bordeaban la laguna.


El terreno incluyó otros espacios, como donde actualmente se encuentran las instalaciones del Barranco Tennis Club, el Colegio de Educación Inicial Pedro de Osma, estadio Luis Gálvez Chipoco, la piscina municipal y el Parque de la Confraternidad Barranquina, dividido por el pasaje Arbocco.

Además del terreno de la Cancha Unión y donde funciona el colegio Mercedes Indacochea, y un amplio terreno ubicado justo al frente del complejo deportivo Confraternidad, nombrado parque De los Héroes.

El zoológico fue inaugurado en el año 1947, con más de cuatrocientos animales, local que tenía la preferencia de todos los vecinos de la ciudad.

Ubicado en la esquina de la avenida Grau y el malecón Paul Harris, debió ser clausurado en la década de 1970 porque las instalaciones y el clima estaban perjudicando la salud de sus habitantes.


En 1943 fue el año en que empezaron a instalarse los postes para el alumbrado eléctrico público, dando preferencia a las avenidas y a las calles urbanizadas, reemplazando las luminarias a gas.

Hasta mediados del siglo XX, el abastecimiento de agua potable no era uniforme para todo el distrito, existían zonas donde la red de alcantarillado no había sido instalada, o suministraba el servicio por horas.

Progresivamente se adecuaron los servicios para todos los pobladores, siendo de las últimas instalaciones las colocadas en la Bajada de los Baños así como en algunas calles limítrofes con el distrito de Surco, hacia la década de 1980.

Habilitando también un desagüe en el sector de la Bajada de los Baños, de 516 metros de largo.


La ampliación de la Quebrada de Armendáriz a mediados de la década de 1960 así como la instalación de espigones en las orillas, provocó que las playas se arenaran, lo cual atrajo una mayor presencia a las playas, en especial hacia la playa Barranquito.

Asi como las otras playas del balneario.

Todas las playas barranquinas tenían arena, desde Las Cascadas, Barranquito, Los Pavos, la playa de Barranco, donde antes estuvo el local de los Baños, Los Yuyos y Las Sombrillas, que limita con el distrito de Chorrillos.

En todas las laderas eran visibles los chorrillos de agua, así como pozos entre la vereda y la arena, en algunos casos extensos en otros era un simple cauce.

La mayoría de las playas era poco profundas, al menos los primeros cien metros el nivel del agua era de aproximadamente 80 centímetros, a excepción de los tiempos de las altas mareas.

Caso particular de la playa Barranco, en la que en algunas oportunidades, después de nadar más de cien metros mar adentro, uno se encontraba con el agua en los tobillos, lo cual facilitaba las labores de pesca de los interesados.


Desde la década de 1910 en que se inició el interés por la proyección de películas, hasta finales de la década de 1980 teníamos cinco importantes salas de cine en el balneario, cada una de las cuales con su propia historia.

La presencia del público era masiva, los locales de los cines Barranco, Premier, Balta, Raimondi y Zenith siempre estaban repletos los fines de semana, existiendo oportunidades en que se desarrollaban musicales, presentaciones teatrales, y hasta eventos cómicos.


Un importante porcentaje de los habitantes del distrito de Barranco se consideran seguidores de la religión católica, y para ellos era muy sencillo celebrar las fiestas de semana santa, debido a que en el balneario existen las siete iglesias necesarias para cumplir el objetivo, y sobre todo todas muy cercanas entre sí.

Los siete espacios religiosos son la capilla de la Ermita, la Parroquia Santísima Cruz, la del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia El Santo Sacramento y La Virgen del Perpetuo Socorro, la Iglesia San Francisco de Asís, la capilla San José Obrero, y la del Centro de Educación Especial Nº 07 “La Inmaculada” de la calle Santa Rosa.

Y aunque se ubica en el distrito de Surco, es justo en el límite de Barranco está la Capilla San Martin de Porres, en la calle Rodríguez Soto esquina con la av. Manuel de la Fuente Chávez.


Por su historia de muchos predios barranquinos fueron considerados Patrimonio Arquitectónico, lo cual fue beneficioso para fines turísticos, pero no para sus propietarios, debido a que los efectos de la Ley del Inquilinato de finales de la década de 1960, aumentó el deterioro de la mayoría de residencias.

Desde finales del siglo XX el interés por conocer la historia del distrito de Barranco fue aumentando, convirtiéndose en uno de los principales circuitos turísticos del país.

Espacios como la Plaza Municipal, la Bajada de los Baños, el Puente de los Suspiros, el pasaje Sánchez Carrión, la Alameda Sáenz Peña, la Quinta Ríos, la casa Rosell Ríos así como la casa de estilo Morisco sobre la av. San Martín son las más solicitadas entre los visitantes.

La casa Rosell Ríos sobre la avenida Grau constituye una joya arquitectónica, predio que colindaba con ora elegante mansión, lamentablemente destruida por efectos de los terremotos de la década de 1970.


Otros espacios también frecuentados son la calle Cajamarca donde se encuentra el Palacete Sousa, la singular calle Domeyer donde se encuentra la estación del antiguo Funicular, así como la romántica Bajada de la Oroya, habilitada desde mediados del siglo XVII.

Cada espacio tiene su historia, por ejemplo la Quinta Ríos habilitada desde principios del siglo XIX, fue utilizada durante un tiempo como sendero para el tránsito de los caballos a carreta. Declarado monumento mediante Resolución Jefatural Nº 1911/INC de fecha 26 de abril de 1989, y forma parte de la Zona Monumental del distrito de Barranco, mediante Resolución Suprema Nº 2900-72- ED del 28 de diciembre de 1972.

Se instalaron varios Museos como el "Mate" promocionado por uno de nuestros más importantes artistas de la fotografía Mario Testino, el Museo de "Osma", que atesora reliquias de distintos siglos, el Museo de la Electricidad patrocinado por la empresa de energía eléctrica, entre otros.


Mención especial merece un hermoso recinto llamado la Plaza de las Flores, muy cerca del límite con el distrito de Miraflores, donde se comercializan especies de infinitas variedades.

 Además de los hermosos parques en medio de la ciudad así como en los malecones costeños, junto con los parques y las plazas públicas.

Las calles Barrón, Cajamarca, Lima, Mariátegui, Tumbes, Fanning, Vigil, Miraflores, 2 de Mayo, Tarapacá, San Antonio y Pérez Roca son también hermosos ejemplos de vivir en una ciudad con vecinos solidarios y amantes de su distrito.

Asi cono varios colegios emblemáticos como el San Julián (actualmente sin funcionamiento), San Luis, Tacna, San José de Cluny, el centro de educación inicial Pedro de Osma, Los Reyes Rojos, entre otros.


Han transcurrido 150 años desde su creación como distrito, pero su historia se remonta a varios siglos. Las tres últimas décadas Barranco ha dejado de ser el balneario autogestionario, muchas de las empresas que generaban empleo y entretenimiento a los vecinos han desaparecido.

Nací en este hermoso balneario en el año 1956, viviendo toda mi niñez, adolescencia, juventud y parte de mi adultez, visitándolo con mucha frecuencia, y es por ello que noto la diferencia, creo que yo continuo llevando en el corazón al distrito de Barranco que conocí.




domingo, 22 de septiembre de 2024

Historia de Barranco siglo XX


El siglo XX marcó un importante cambio entre los residentes del distrito de Barranco, se establecieron nuevos negocios, escuelas, templos, así como centros de entretenimiento, muchos de los cuales duraron casi hasta el final del siglo.

Especialmente porque se inicia con un acto de solidaridad de parte de ciudadanos peruanos y chilenos.

Después de los desmanes ocurridos como efecto de la Guerra del Pacífico, y el incendio de Barranco del 14 de enero de 1881, muchos pobladores peruanos y chilenos decidieron colaborar con la colecta que realizada el general chileno Lynch, tanto en la ciudad de Santiago en Chile como en nuestra patria.

En el año 1901, parte del dinero recaudado fue entregado a los miembros de la congregación de la Ermita, para su reconstrucción, así como para las reparaciones de las instalaciones del Puente de los Suspiros, y de muchas residencias de los barranquinos.

Fue la oportunidad de modificar la presentación de la antigua Ermita, confeccionándolo en madera, abobe y quincha, cambiando la orientación inicial de la fachada hacia el noreste, ubicación donde actualmente se encuentra la plaza, con frente al actual parque Villarreal siendo su bóveda hacia el sureste.


La nueva capilla tendría un par de torres con un campanario y cubierta piramidal, manteniendo la bóveda construida en madera. Se amplió el local para otra pequeña capilla para las ceremonias de días de semana, y un área para los bautizos.

El terremoto de mayo de 1940 provocó mucho daño, aunque continuó funcionando de manera esporádica, cerrándola por un largos tiempos hasta la remodelación de sus torres en el año 1960.

Los terremotos de 1966, 1970 y 1974 motivaron su cierre casi definitivo, que dura hasta la actualidad. Aunque entre esos años, a veces sus puertas eran abiertas en fechas especiales como la semana santa.

En el año 1902 se instalaron postes telefónicos en las principales avenidas, como la Bolognesi y la Grau, ofreciendo el servicio de forma limitada.


La implementación del tranvía eléctrico en el año 1905, sobre la avenida Grau (desde la avenida Reducto en Miraflores) y la instalación de un paradero en la intersección de las avenidas Grau y Piérola, logró que todos los sectores laterales se empezaran a urbanizar, en especial los senderos que conducían a la nueva av. Piérola, que conducían al pueblo de Surco. Al igual que el sendero hacia el malecón, la calle Centenario.

Por el mismo tiempo, y gracias al nuevo medio de transporte, más rápido y con más frecuencias, las playas de Barranco comenzaron a ser populares, construyéndose unos locales de madera sobre pilotes en el área de piedras, a la altura de la estación final del funicular.

El progresivo aumento de la población barranquina originó nuevas alternativas de entretenimiento, por ello en el año 1911 se acondicionó una carpa en un área de la Plaza Municipal para la proyección de películas, en medios de las bancas, glorietas, faroles y árboles.

Meses después se habilito un local para el funcionamiento de obras de teatro, incluyendo también la transmisión de películas a pocos metros de la plaza, sobre la tercera cuadra de la avenida Grau, acondicionando un techo ondeado para la acústica, techo ondeado que existe en la actualidad.


A principios de la década de 1910, ya estaban establecidos los linderos de la plaza principal, lugar decorado con distintas glorietas, baldosas en el piso, románticas bancas de madera, entre muchas áreas verdes.

El ejemplo de las baldosas empezó a ser una moda en Barranco, colocándolas en muchas veredas de la ciudad, algunas veces en combinación con los adornos de los predios, en otros casos totalmente distintas.

La mayoría de esas baldosas han desaparecido de nuestra ciudad, algunos vestigios pueden verse en las calles Cajamarca, San Antonio y Domeyer, y hasta hace poco sobre la primera cuadra de la av. San Martín.


A finales de la década de 1910, debido a la mayor presencia de bañistas a las orillas del mar de la playa Barranco, se decidió demoler los vetustos cuartos de madera, para construir los elegantes Baños de Barranco

El nuevo local contaba con camarines para damas y caballeros, baños y duchas con agua dulce, casilleros, una espaciosa área central donde se instalaba una orquesta los fines de semana, además de un área de venta de comida con el mobiliario típico para la degustación.

En los extremos de los nuevos Baños de Barranco se construyeron dos senderos sobre el mar, con varias escaleras laterales para descender a las aguas.

Años despues se construyó un tercer sendero en la zona central.


Siendo una playa irregular, porque habían momentos en que las aguas llegaban a los tobillos y en otras superaban los dos metros de profundidad, se instalaron varias sogas de protección para la seguridad de los bañistas.

Hasta la década de 1960 todo el complejo costero tenía mucha afluencia de público durante los meses de verano, sin embargo, gracias al servicio del funicular, durante todo el año se atendía a los visitantes, en especial los fines de semana.

Por la ampliación de los senderos para la circulación vial, el elegante local fue demolido a principios de la década de 1970.


Con la celebración del centenario de la independencia nacional, en el año 1921 se realizaron distintos homenajes en la ciudad.

Como la adecuación de la Plaza Pekín, en un sector de la calle Miraflores, regalo de la comunidad china a nuestro balneario.

La confección del Escudo de Barranco, inmortalizando la zona de descenso natural con destino al mar desde las calles Abregú y Sucre, debido a ser una pendiente con pocos grados de inclinación.

Ese fue el camino principal usado por siglos por los antiguos barranquinos, hasta que fue bloqueado por un poco probable mito sobre una supuesta cruz en la ladera, obligando a los pobladores (asi como a las mulas de carga) a descender por una nueva ruta, habilitada en el sendero conocido como Bajada de los Baños, debiendo construir un sendero junto a la ladera por lo empinada de la cuesta.

El nuevo escudo dibujó el atardecer entre la antigua bajada y la Ermita.

Como parte de las celebraciones de la independencia nacional, el alcalde Barranco ordenó que en las avenidas principales se construyeran residencias con amplias zonas verdes en el área del retiro, prohibiendo la edificación de solares o quintas en esos espacios.


Décadas después de haber funcionado un Mercado de Abastos en las inmediaciones de la calle Domeyer, se decidió construir un moderno mercado sobre la avenida Grau, inaugurado el 19 de marzo de 1924, resultando un imponente edificio con todas las comodidades propias de un local que expende alimentos.

En julio del mismo año se instaló el obelisco a San Martín en la intersección de la avenida del mismo nombre en la intersección con la Alameda Sáenz Peña.

Al final de la calle Cajamarca, límite con la av. Bolognesi se colocó la escultura de un Ángel, nominando ese sector como la Plaza del Ángel.

El terremoto del año 1940 perjudicó la estructura de muchos predios barranquinos, con su consiguiente demolición, la mayoría de casas de dos niveles construidos en el siglo XIX y principios de XX, desapareciendo manzanas enteras como la formada entre las calles Sucre y la Ermita.


Desde mediados de la década de 1930 se construyeron modestas viviendas en los alrededores de la avenida Piérola, Pedro de Osma y la calle Lima, instalando una serie de negocios y centros educativos, lo cual la convirtió en una ciudad autogestionaria, porque a pesar de existir el ferrocarril y el tranvía, como sistemas de transporte público, en el distrito se podía tener acceso a todos los productos y servicios necesarios para una agradable residencia.


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