miércoles, 15 de noviembre de 2006

Duendes en Barranco 3ra parte



Alguien caminando sobre la cama

Este relato se remonta a finales de la década de  1970.

En una de las habitaciones ubicadas junto al patio de una residencia ubicada en la calle Sánchez Carrión, un caballero había situado su cama al lado de la ventana, mientras dormía, empezó a sentir extrañas presiones sobre su cuerpo, como que alguien se subía en su cama, y que caminaba desde abajo hasta la cabecera, deteniéndose a la altura de su cara, lo cual lo hacía despertar abruptamente.

No eran pisadas fuertes, más bien eran como las de un bebé o un pequeño perrito, lo perturbable era que esa sensación se repetía, por lo que optaba por disimular ese hecho durmiendo con la cabeza totalmente cubierta con la frazada.

Transcurrieron varios años, en que el relator se fue a residir a otra ciudad, hacia finales de la década del 2010, regresó, optó por volver a su antigua habitación en Barranco, colocando su cama en el mismo lugar, junto a la ventana del patio.



A las pocas noches, volvió a sentir la misma sensación, él ya se había olvidado de aquellos sucesos, optando por mirar quién estaba encima suyo, descubriendo una especie de rostro malformado de un ser de pequeño tamaño, como si fuera un muñeco, lo cual lo hizo levantarse de la cama, al encender el foco no encontró a nadie, pero recordó sus antiguas experiencias, por ello decidió cambiar de posición la cama.



La sombra de un duende.




En una antigua casa de la calle Unión, sucedió un hecho extraño.

En los años que eran frecuentes los apagones, el relator que estaba solo en la casa, porque todos los otros miembros de la familia habían salido, estaba escuchando música en su habitación, iluminado con algunas velas encendidas.

Alrededor de las 8 de la noche, escuchó que ingresaba su hermano menor, el cual aparentemente caminaba acompañado de dos amigos, porque observó otras dos siluetas, sin embargo sólo escuchó el saludo de su hermano y el de uno de los amigos, quienes se dirigieron a la cocina para prepararse algo de comer, previo encendido de algunas velas.

El relator reconoció al amigo de su hermano que lo saludó, pero no llegó a saber quién era el otro acompañante, quien parecía mucho más alto que su hermano y el amigo.

Continuó escuchando música, pero a su vez oía, que su hermano y uno de sus amigos conversaban  en la cocina.




Al cabo de un rato, el relator vio que su hermano y uno de los amigos salieron de la cocina, y mientras el amigo ingresaba al baño, el relator se percató que las velas de la cocina continuaban encendidas, por eso supuso que el otro amigo aún estaba ahí, pero al entrar descubrió que no había nadie.

Mientras salía del baño el amigo de su hermano, el relator preguntó: ¿y tú otro amigo?, sorprendiéndose por la respuesta del hermano: ¿Cuál amigo?, sólo he venido con él, señalando a su amigo, pero el relator le dijo que había visto ingresar a tres siluetas.

Los tres volvieron a la cocina, que estaba vacía, sólo algunas velas encendidas.

Esa no era la primera vez que veía una silueta demás, constantemente veía una extraña sombra aparecerse, pero pensaba que era por efecto de los focos de la casa, en este caso no podía existir esa sombra, porque la luz sólo provenía desde un ángulo y la sobra era contraria.




Puerta de fierro atravesada por duendes

Muchas de las casas del distrito de Barranco, tienen puertas de fierro, este relato provino de una antigua casa ubicada cerca de la avenida Bolognesi, a la altura de la estación de Bomberos.

La puerta principal y la puerta de servicio de esta residencia son de fierro, una dama  - residente de la casa - me relató que una noche, mientras estaba viendo la televisión en el comedor, con su madre, ambas escucharon que se abría la reja de la puerta de servicio y que alguien ingresaba.

Fueron muy reales los sonidos que alguien caminaba, se detuvo en marco de la puerta de madera, previa a la cocina, transcurrieron unos segundos, pero nadie ingreso.

Casi nadie en la casa utilizaba la puerta de servicio, sólo la empleada, quien no tenía la llave, sino que tocaba el timbre, y se le abría mediante una soga asegurada con armellas a la pared, ubicada junto al marco de la puerta de la cocina, debido a que era un extenso el camino, pero la empleada siempre se iba a las 5 de la tarde.




La dama, decidió ir a ver qué sucedía, quizá la puerta de servicio había quedado junta, previamente encendió las luces de la cocina y del pasadizo, pero comprobó que todo estaba bien cerrado.

Al comentarlo, con los otros miembros de la familia, descubrió que eventualmente uno de sus hijos también escuchaba que se abría la puerta de servicio, casi siempre al amanecer, pero que pensaba que era la empleada que ingresaba a esa hora, ante ello, la relatora, le indicó que la empleada llegaba a las 7 de la mañana todos los días.

Pero lo dramático, fue que un día que la relatora llegaba a su casa, alrededor de las 6 de la tarde, observó a una persona de baja estatura parada sobre la vereda de su casa, a la altura de la puerta de servicio, ella pensó que era un niño, pero al acercarse, descubrió que era un extraño ser, medio gelatinoso, al cual logró ver sólo unos segundos, porque ingresó a través de la puerta de fierro para desaparecer, escuchándose el sonido característico de aquella puerta cuando es abierta, pero sin moverse.

Cómo ella tiene llave de esa puerta, ingresó a su hogar, pero no había nadie ni en el pasadizo ni en la cocina, o en cualquier otro lugar de la casa.




Duendes en el patio y el dormitorio

En una antigua residencia ubicada en la calle Cajamarca, en uno de los patios se observa regularmente la presencia de un ser pequeño, vestido con ropa no definida, pero algo colorida, pero era apreciado primero por la mascota de a casa, quien acostumbraba ladrar sin parar, cuando ello sucedía uno de los miembros de la familia, acudía al patio para observa que sucedía, y en cuestión de segundos esa imagen desaparecía.

No todos los miembros de la casa lo podían ver, sólo el padres y dos de los hermanos, la relatora, la madre, se preocupaba cuando el perrito ladraba sin cesar, porque pensaba que tal vez algún ladrón se iba a pasar por el techo de la casa, pero observaba que el perro ladraba a alguien a su mismo nivel, la actitud la mascota era distinta cuando le ladraba a una paloma, porque elevaba la cabeza.

Una tarde, una de sus hijas, le confeso, a la madre, que estaba harta que el duende la fastidiase, se metía a su cuarto y le movía las cosas, pero en el momento más inesperado, las cosas volvía a su lugar.

Por ello optó por mover todos los muebles de su habitación, prácticamente todos os meses, al parecer ello perturbo al duende, porque desde esa fecha la dejó de molestar.





Estatuas ubicadas en la casa García Rosell de la Avenida Grau - Distrito de Barranco



Duendes en Barranco 1ra parte
https://fatimarodriguez.blogspot.pe/2006/09/duendes-en-barranco-1ra-parte.html

Duendes en Barranco 2da parte
https://fatimarodriguez.blogspot.pe/2006/10/duendes-en-barranco-2da-parte.html

Duendes en Barranco 3ra parte
https://fatimarodriguez.blogspot.pe/2006/11/duendes-en-barranco-3ra-parte.html




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1 comentario:

  1. Decidí escribir varias historias sobre los Duendes en el distrito de Barranco, con el deseo de dar a conocer que eventos extraños pueden suceder en cualquier momento, la mayoría de estos relatos no asustan, aquellas historias de terror posiblemente las escriba en el futuro, lo importante, es que las personas continúan residiendo en dichas casas, en compañía de los Duendes.

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