
El tema de la asesina indiferencia radica, que en nuestra patria los últimos años los sectores de servicios se han incrementado a niveles considerables, ocupando alrededor del 30% del PEA, pero la mayoría de los trabajadores no tienen los beneficios de un horario laboral estable, ni seguros médicos, vacaciones, ni posibilidades de acceder a una jubilación.
Entre ellos se encuentra casi el total de los conductores de transporte público, quienes conducen un vehículo ajeno, el cual a veces no reúne las condiciones óptimas para circular.

Desde que escribí mi tesis sobre el “Transporte Carretero de Carga”, tomé conocimiento que tanto el vehículo como el conductor, se sobre utilizan laborando más horas que las permitidas, por requerimiento de los dueños y/o los jefes.
Esos vehículos, circulan por las avenidas y carreteras peruanas, con pilotos mal dormidos, inadecuadamente alimentados, sin tener acceso a servicios higiénicos apropiados, algunas veces enfermos; toda esa combinación provoca los accidentes de tránsito.
De qué sirve que el 90% de la población tenga su vehículo particular en perfectas condiciones, duerma en promedio 8 horas diarias, y disfrute de sus tres alimentos sentado en una mesa, si a diario nos cruzamos con seres que no tienen ninguno de esos beneficios.
¿Cuándo nos daremos cuenta que el Planeta Tierra es uno solo, y que todos convivimos en el mismo planeta, así no lo queramos?.
Mis líneas van dirigidas a aquellos seres que pierden familiares y amigos por responsabilidad ajena, quizá nosotros también tengamos algo de culpa, por permitir que ello continúe y quedarnos callados.

Uno de los temas más desconsiderados e irresponsables que he escuchado es el titulado en español “El Último Beso” (Last Kiss) canción escrita por el músico norteamericano Wayne Cochran en 1962, él fue testigo de un accidente de tránsito, donde murieron tres parejas de adolescentes, en una carretera cercana a su hogar.
El tema parece ser un recuerdo de amor de un hombre hacia su amada, pero en realidad es un himno a la imprudencia del piloto, quien culpa a una divinidad por su descuido.
En medio de la letra, demuestra que no podía ver la ruta porque estaba oscureciendo, reconoce que iba con las luces apagadas, sabiendo que entre esas horas es obligación encenderlas aunque sea con iluminación mínima, que circulaba a una velocidad mayor a 100 kms por hora, los expertos indican que es recomendable no exceder los 80 kms. porque luego uno pierde el control del vehículo, etc.
También acepta que vio algo parecido a un letrero y por ello encendió los focos, y claro ya nada pudo leer, sin embargo continuó, como el mismo señala “sin precaución”, y ya conocen el final de la historia.
Obviamente ninguno llevaba puesto el cinturón de seguridad, de lo contrario no hubieran salidos del auto, y así todo el mundo canta muy feliz esa canción, sin darse cuenta que es un homenaje a un pésimo conductor y culpable del accidente.
Mensajes de esta naturaleza, deberían ser prohibidos porque en vez de dar una lección de prudencia a los choferes, es una loa para que continúen manejando de manera imprudente, y si ocurre un accidente es la divinidad quien tuvo la culpa.
Un día feriado, con el deseo de cambiar la rutina el fin de semana largo, decido recorrer la carretera central, al inicio por una pista recién asfaltada, y casi, al llegar a nuestro destino admiro un par de hermosos puentes que parecen del siglo antepasado.

Por ambos, sólo puede transitar un vehículo por vez.

Confeccionado en su oportunidad, supongo, para carretas, tiene en la ruta un par de pendientes.
Se inicia la travesía con un semáforo que funciona sólo a un lado y una fila interminable de autos que pugnan por llegar o salir quizá al o del mismo destino.
Esos puentes son las únicas vías sobre el río y la ruta de algún tren, por el cual transitan los seres de mayor poder adquisitivo del país, para lo que requieren al menos un par de horas para poder llegar o salir, hacia y desde su destino final.
Antes había circulado por esa zona, sin embargo por alguna razón recién ahora me doy cuenta que el tránsito es imposible.
Tal vez, años atrás era fluido, lo que no comprendo es por qué no se construye un puente alterno para permitir la fluidez vehicular, reducir la contaminación, gastar menos combustible y evitar perder un par de horas cada vez que uno desee transitar por la zona, o es que ese malestar forma parte del pago de nuestras penitencias, viéndonos expuestos a todo lo que podría pasar alrededor, hasta la caída de alguno o ambos puentes.
Por otro lado, sería posible que el capital privado pueda invertir en este tipo de proyectos, toda vez que esta visto que la municipalidad a la cual pertenece, o no tiene fondos o le importa poco.
Fotografías obtenidas de la web y de Google Maps.
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¿Cuándo nos daremos cuenta que el Planeta Tierra es uno solo, y que todos convivimos en el mismo planeta, así no lo queramos?.
Mis líneas van dirigidas a aquellos seres que pierden familiares y amigos por responsabilidad ajena, quizá nosotros también tengamos algo de culpa, por permitir que ello continúe y quedarnos callados.
Canción para un conductor irresponsable
“El Último Beso” (Last Kiss)
“El Último Beso” (Last Kiss)
Uno de los temas más desconsiderados e irresponsables que he escuchado es el titulado en español “El Último Beso” (Last Kiss) canción escrita por el músico norteamericano Wayne Cochran en 1962, él fue testigo de un accidente de tránsito, donde murieron tres parejas de adolescentes, en una carretera cercana a su hogar.
El tema parece ser un recuerdo de amor de un hombre hacia su amada, pero en realidad es un himno a la imprudencia del piloto, quien culpa a una divinidad por su descuido.
En medio de la letra, demuestra que no podía ver la ruta porque estaba oscureciendo, reconoce que iba con las luces apagadas, sabiendo que entre esas horas es obligación encenderlas aunque sea con iluminación mínima, que circulaba a una velocidad mayor a 100 kms por hora, los expertos indican que es recomendable no exceder los 80 kms. porque luego uno pierde el control del vehículo, etc.
También acepta que vio algo parecido a un letrero y por ello encendió los focos, y claro ya nada pudo leer, sin embargo continuó, como el mismo señala “sin precaución”, y ya conocen el final de la historia.
Mensajes de esta naturaleza, deberían ser prohibidos porque en vez de dar una lección de prudencia a los choferes, es una loa para que continúen manejando de manera imprudente, y si ocurre un accidente es la divinidad quien tuvo la culpa.
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Un paseo por la Cantuta

Un día feriado, con el deseo de cambiar la rutina el fin de semana largo, decido recorrer la carretera central, al inicio por una pista recién asfaltada, y casi, al llegar a nuestro destino admiro un par de hermosos puentes que parecen del siglo antepasado.

Por ambos, sólo puede transitar un vehículo por vez.


Se inicia la travesía con un semáforo que funciona sólo a un lado y una fila interminable de autos que pugnan por llegar o salir quizá al o del mismo destino.

Esos puentes son las únicas vías sobre el río y la ruta de algún tren, por el cual transitan los seres de mayor poder adquisitivo del país, para lo que requieren al menos un par de horas para poder llegar o salir, hacia y desde su destino final.

Antes había circulado por esa zona, sin embargo por alguna razón recién ahora me doy cuenta que el tránsito es imposible.
Tal vez, años atrás era fluido, lo que no comprendo es por qué no se construye un puente alterno para permitir la fluidez vehicular, reducir la contaminación, gastar menos combustible y evitar perder un par de horas cada vez que uno desee transitar por la zona, o es que ese malestar forma parte del pago de nuestras penitencias, viéndonos expuestos a todo lo que podría pasar alrededor, hasta la caída de alguno o ambos puentes.
Por otro lado, sería posible que el capital privado pueda invertir en este tipo de proyectos, toda vez que esta visto que la municipalidad a la cual pertenece, o no tiene fondos o le importa poco.

Fotografías obtenidas de la web y de Google Maps.
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