
En el distrito de Barranco existen varias calles de una sola cuadra.

Quizá debido a las dimensiones del balneario, y la ruta de los cauces de los ríos que sembraron de verde toda la ciudad.

Hasta principios del siglo XX, desde la tercera cuadra de la avenida Pedro de Osma había sido lotizada sólo hacia el lado izquierdo, y sus residentes tenían la posibilidad de admirar los atardeceres así como la inmensidad del mar.

Fue a finales de la década de 1910 en que algún admirador del mar decidió construir su predio justo en la esquina de la actual calle Alfredo Silva con el futuro malecón de Osma, en tiempos en que no existía ningún predio sobre el lado derecho de la avenida Pedro de Osma.
Por ese tiempo la zona era conocida como el pasaje Los Canelos.

Pero al ser todo el distrito de Barranco una ciudad en declive, aquellos grados de inclinación posiblemente no interferían en nada la vista hacia el horizonte de las elegantes mansiones construidas en la zona impar de la avenida Pedro de Osma.

Aquel hermoso predio construido en el borde del acantilado era visible hasta finales del siglo XX, y fue de los primeros que ocupó la ladera del malecón, de forma tal, que era la única zona por la cual no era posible admirar las playas, esa casa fue la primera en obstruir, con una pequeña cerca de madera, para impedir el paso desde la calle Lisson

A principios de la década de 1930 otra elegante residencia fue construida hacia el lado derecho de esta nueva calle, mientras toda la acera del frente estaba totalmente vacía, y sin cercar.

Fue después del terremoto de 1940 que se decidió construir amplias casas de dos niveles a ambos lados de esta vía, sin embargo no todos los lotes fueron ocupados, en la zona existían corralones ocupados por ciudadanos de escasos recursos económicos, que tenían en la actividad pesquera sus medio de subsistencia.

Lo curioso fue que a pesar de la diversidad de sus ocupantes, las áreas del malecón y del acantilado siempre lucían verdes.

Fue recién en la década de 1970 en que empezaron a desaparecer aquellos corralones para convertirse en modernas casas de dos niveles, siempre manteniendo las zonas de la berma municipal con árboles, plantas y césped.

El siglo XXI provocó que desaparecieran algunos de los predios antiguos, en especial, el construido a principios del siglo XX, para ser reemplazado por un edificio multifamiliar que ocupó parte de los acantilados, a varios metros de profundidad, como parte de su propiedad.

Aunque de alguna manera dejó libre aquella zona de áreas verdes que existió en la ladera de esta calle desde su creación.

Desde un extremo de dicho acantilado es posible observar que ya no es posible caminar por todo el acantilado del Malecón De Osma, por haber sido ocupada por los predios de las calles paralelas.

Aunque felizmente aún existen zonas de libre acceso para el ciudadano, previo paso de las rejas instaladas a la altura de la avenida Pedro de Osma.
Es una zona muy hermosa, porque aun es posible admirar la inmensidad del mar.

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